|
El
Relajamiento Vaginal y los Problemas Ginecológicos Funcionales
Treinta
millones de mujeres norteamericanas sufren de síntomas de
relajamiento vaginal e incontinencia urinaria. Muchas mujeres
sufren innecesariamente de condiciones que involucran el relajamiento
pélvico. Si usted tiene cualquiera de los síntomas
descritos en esta sección, llámenos al (248) 593-8780
o envíenos un correo electrónico. La diagnosis y el
tratamiento apropiados a menudo hacen posible que la paciente viva
de nuevo una vida sin los perjuicios y las molestias asociados con
el relajamiento pélvico.
La
meta es familiarizarla con las diversas formas de relajación
pélvica que existen, y también con sus causas, síntomas
y tratamiento. Los órganos pélvicos incluyen a la
vagina, el útero, los ovarios, la vejiga y el recto. Estos
órganos son mantenidos en su posición normal por tres
tipos de soporte: 1) músculos, 2) capas de tejido llamado
fascia y 3) ligamentos. Al ser dañados estos soportes por
diversas razones, uno o más de los órganos pélvicos
puede relajarse y, ocasionalmente, incluso se asoma hacia afuera
de la vagina. A estos se les llama defectos del soporte pélvico,
o prolapso pélvico.
Durante
el parto, al pasar el bebé por el canal del parto, los músculos,
fascia y ligamentos se separan y pueden debilitarse. Este debilitamiento
empeora gradualmente y, con los años, puede ocasionar que
los órganos pélvicos no mantengan su posición
normal.
Otro
factor importante del relajamiento pélvico de la mujer es
la disminución de los estrógenos, hormonas femeninas
que empiezan a disminuír en la menopausia. Esto contribuye
no sólo al relajamiento pélvico, sino también
a otros problemas de salud en la mujer. Por ejemplo, aumentan los
problemas cardíacos de infarto al corazón en mujeres
postmenopáusicas.
A veces
el debilitamiento de los músculos y del tejido puede ocurrir
en mujeres que nunca han tenido hijos. En ellas las causas pueden
ser:
- Debilidad
congénita de los músculos o tejidos de soporte
- Agotamiento
en los tejidos de soporte debido a la tos crónica
- Aumentos
poco comunes en la presión abdominal
- Obesidad

Cistocele
| Rectocele | Enterocele | Uretrocele | Prolapso uterino
Los
síntomas generales asociados con el relajamiento pélvico
dependen de qué órganos sean afectados. A menudo la
mujer se siente llena o sufre una sensación de pesadez. Puede
haber poca o moderada pérdida de orina al realizar actividades
físicas normales, como reír, toser, caminar o correr.
En casos más avanzados y menos frecuentes de hecho una masa
puede salir de la abertura vaginal. Los síntomas asociados
con el relajamiento pélvico dependen de qué órgano
u órganos sean afectados, y se definen más específicamente
como:
- Cistocele
- Uretrocele
(La mayoría de las veces el cistocele y el uretrocele ocurren
en combinación. A esto se le llama cistouretrocele)
- Rectocele
- Enterocele
- Prolapso
uterino
El
cistocele ocurre cuando la vejiga desciende de su posición
normal. El síntoma más común asociado con cistocele
es la dificultad para vaciar completamente la vejiga. Esto puede
estar asociado con infecciones de la vejiga. Los cistoceles de grandes
proporciones pueden ocasionar que la vejiga se llene demasiado y
permita que goteen pequeñas cantidades de orina. Esto es
más común durante actividades tales como el caminar
o accesos de tos.
El
uretrocele generalmente ocurre junto con el cistocele. Ambas
condiciones resultan, entre otras cosas, en pérdida involuntaria
de orina, sobre todo cuando hay un aumento de presión en
el abdomen al caminar, saltar, toser, estornudar, reír o
hacer movimientos bruscos.
El
rectocele ocurre cuando el recto protruye en el canal vaginal.
Por lo general los rectoceles son resultado de traumas durante el
parto. Con un recto debilitado o sobresaliente, un síntoma
común es el estreñimiento.
El
enterocele es cuando el intestino delgado sobresale en la
pared posterior de la vagina.
El
prolapso uterino ocurre cuando el útero desciende,
perdiendo su posición normal. Hay varios grados de severidad,
de acuerdo al descenso. Esto produce una sensación general
de pesadez o de estar llena, o de que el útero está
descendiendo.
El
diagnóstico de estos problemas incluye un amplio estudio
del historial de la paciente y un detallado examen médico.
Otras pruebas, dependiendo de las circunstancias, incluyen una prueba
de "Q-tip", estudios urodinámicos (estudios computarizados
del funcionamiento de la vejiga y de la uretra, totalmente sin dolor,
que duran de 15 a 20 minutos), uretrocistoscopía (se utiliza
un instrumento para evaluar el interior de la vejiga y de la uretra)
y rayos X del sistema urinario.
Para
propósitos prácticos, el tratamiento definitivo es
la corrección quirúrgica de los defectos específicos.
|